Esto es lo que no vas a hacer para cambiar el mundo, y si lo intentas (sin formarte, prepararte ni adaptarte), probablemente te va a pasar lo mismo: desastre. Porque, a decir verdad, si has descubierto ese gran problema del planeta desde el Youtube en tu trabajo y te has iluminado de hoy para mañana, a pesar de tu buena intención, descubrirás que la cooperación internacional es un trabajo profesional y complejo del que puedes salir escaldada/o.

La campaña de Rainforest Alliance tiene su tiempito y ha girado mucho por internet, pero es tan buena que merece ser repetida. Vale, es un anuncio comercial, pero publicita productos que cumplen estándares medioambientales mínimos (seguramente, sólo mínimos) y en el camino nos da un repaso: recoge el etnocentrismo del Norte, esa creencia nunca mencionada de que los y las estadounidense-europeas pueden ayudar a la gente de los países pobres a defenderse (de los abusos occidentales) sólo con aparecer por ahí, con su trolley y su móvil; esa otra creencia nuestra de que hacer yoga (o similares) y aportar un poquito a la caridad es estar haciendo todo lo posible por contribuir a un mundo más justo; y lo más interesante porque es lo más cierto y poderoso, que nuestro consumo es la herramienta que podemos practicar diariamente para intervenir en el desequilibrio y en la explotación que las empresas hacen de los recursos naturales y las poblaciones. ¿Debería ser la política? ¿debería ser innecesario tener que intervenir? ¿preocupante que sólo nos quede la posibilidad de decidir qué comprar y a quién para tener voz y voto? Sí, pero como dice la campaña, mientras te activas en otros caminos, just follow the frog.

Nota: Comprar productos que cumplan estándares medioambientales o laborales es lo menos que podemos hacer, pero todas tus capacidades pueden orientarse a la incidencia social, ¡elige alguna y practica!

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